Vine a Rusia porque me dijeron que acá vivía un tal Antón Chéjov cuenta la historia de cinco amigos (Jo, Hache, Alita, Lina y Nosi) que pasan un invierno interminable juntos, tomando té y calentándose con un pequeño fogón que encienden, quemando su más preciado tesoro: sus libros. El tiempo no mejora y los libros se agotan, hasta que sólo quedan los de teatro. El dolor en su alma al deshacerse de esos últimos ejemplares –en especial los de Chéjov– incitan a Jo a tomar una determinación: salir de la casa y emprender un viaje a la lejana Rusia.

Y, como en el Mito de la caverna de Platón, la luz ciega a los que salen a ella. El viaje estará lleno de descubrimientos, solidaridad y episodios duros, que sólo fortalecerán el ya irrompible vínculo de los personajes, y les mostrará que hay mucho más allá de la puerta.
Los creadores de la obra son el Colectivo Eutheria, formado por egresados del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras, quienes decidieron no quedarse esperando a que el teatro los llamara, y tomaron acción por su cuenta.
El elenco, formado por Carolina Berrocal, Héctor Sandoval, Jorge Viñas, Nareni Gamboa y Talia Yael, actúa de forma ágil y natural (en ocasiones incluso polifacética) y nos convence de que este viaje, aunque incierto, merece una oportunidad hacerlo con ellos.
Una buena recomendación para salir en fin de semana y disfrutar de una obra que nos hará reflexionar sobre el camino que tomamos para hacer las cosas.