Insignificance, es dirigida por Nicolás Roeg, con una historia original y escrita por Terri Johnson y música del maestro Hans Zimmer y Stanley Myers, además de tener un un equipo de producción de calidas el argumento es bastante interesante.

En Nueva York en 1954, se llevará a cabo un encuentro bastante singular, cuatro celebridades se reunirán Albert Einstein, Marilyn Monroe, Joe Dimaggio y el Senador McCarthy. La reunión llevará a los protagonistas a vivir situaciones impensables en una habitación hotel donde Einstein llamado como el profesor (Michael Emil) recibe la visita de la hermosa Marilyn Monroe nombrada como La Actriz (Theresa Rusell). La situación entre El profesor y La actriz será primeramente un duelo de conocimiento donde y posteriormente ella interesa tara llevarlo a la cama.
Al inusual momento se une Joe Dimaggio colérico porque sy esposa intenta otro hombre e intenta llevársela consigo, no obstante con la aparición del Senador McCarthy las cosas se tornarán extrañas, inesperadase incluso delirantes. Los enredos ocurridos en la historia irán hilando lo que se convertirá en la secuencia final.
Insignificance se sustenta en flashbacks
La película está salpicada de constantes y significativos flash-backs, que representan la forma en que Roeg los retrata, vemos lo que hay en la mente y psicología de cada uno, las cosas que no llegan a exteriorizar, vemos su mundo interno a través de esos flash-backs. Sin lugar a dudas el más interesante y espectacular es el del final del filme, el que remite a los miedos y fobias de Einstein, que inevitablemente se remiten a su origen germano, a la violencia nazi, en una secuencia espectacular, plagada de violencia desatada, fuego, explosiones, destrucción, cadáveres, esqueletos incinerados, y la Monroe presente en muchos instantes de la supuesta alucinación. Es sin duda la secuencia más atractiva, la secuencia distinta del trabajo, y es que todo era fantasía, todo irreal, pero ese final segmento condensa todo, lo eleva, y nos muestra a su vez la propia psicología y sentires del autor. Después de la proyección de todas esas fuertes y en efecto visualmente poéticas imágenes, vemos como todo se invierte, es decir las cosas retroceden, se recomponen, hay una ”implosión”, los objetos destruidos se reponen, el fuego desaparece, la habitación que explota queda reconstruida, y se nos transporta nuevamente con El Profesor y La Actriz juntos, en la habitación de hotel, que se despiden, como si nada hubiera pasado. Es así como se pone fin a un trabajo atractivo, inusual y singular, a esta delirante sucesión de imágenes y sucesos inverosímiles, la Insignificancia de Nicolas Roeg.