Noticias. Un paso a la vez

Para mi eso es como una invitación.

Fue a finales de octubre la ultima vez que publique algo para ustedes, no tengo nada que me preocupe más que el disculparme, una mudanza, cambios familiares y ajustes en prácticamente toda mi rutina me han tenido como un loco, pero vamos al grano, hasta donde recuerdo mis decisiones nos habían llevado a un mensaje y queríamos saber que era lo que decía, así que regresemos a nuestro paso, uno que les prometo regresa a la normalidad.

Después de contestarle a Estefanía había puesto mi celular en un pequeño mueble a lado de mi cama una vez que subí a través de las escaleras de caracol que llevaban hacia mi recamara. Mi pequeño departamento era de una forma curiosa, una amplia recamara en el nivel más alto con un gran balcón que daba una vista directa al parque, Debajo; el espacio de la recamara y el balcón se divide para dejar paso a un estudio que funcionaba a medias como un vestidor, un baño con azulejos de color verde agua que siempre daban la sensación de no estar del todo limpios y una cocina amplia que daba por la parte de atrás a unas escaleras que conectaban ese pequeño refugio con el resto de la casa. Rentaba ese pequeño paraíso a una pareja ya bastante mayor que buscaban alguien que diera la impresión de que la casa no estaba sola y yo procuraba que la casa pareciera llena de vida.

Escuché ese sonido inconfundible del celular vibrando y al levantarlo vi el mensaje de Estefanía mientras en mi rostro una sonrisa de victoria mezclada con egocentrismo se dibujaba.

“OK”

<< ¿OK? ¿Qué quiere decir con un ok? >> la sonrisa y la sensación de victoria se fue al instante. No conteste. Apagué las luces y di vueltas en la cama mientras pensaba en posibles formas para interpretar su “OK”, al final decidí que lo mejor que podía hacer era dormir.

— ¿Y no le contestaste? – pregunto Marcelo al tiempo que me regresaba el celular, terminábamos un bloque de clases y caminábamos rumbo a la cafetería.

— ¿qué le hubieras contestado tu? – dije en un tono sarcástico. – cualquier cosa, tienes que mostrar interés Luis o va a pensar que te da igual – Marcelo caminaba a lado mío entre los pasillos de la escuela mientras su mirada se desviaba tras las piernas de Pamela que cruzaba a toda prisa el pasillo sin prestarle atención – No creo que a Juliette le guste la idea de que se te vayan los ojos viéndole las piernas a otra ¿o sí? – Pamela no pudo pasar en mejor momento, los discursos de Marcelo sobre ser el caballero romántico que se quita la capa por la doncella nunca han sido mis favoritos.

— Estamos enojados, lleva un par de días ocupada y le dije que si yo no era suficiente como para que se hiciera un espacio, lo cual no le gustó nada y ahora todo indica que soy un egoísta por no ponerme en su lugar. – estamos en exámenes, seguro que está ocupada con eso, o quizá tiene otro “Marcelo” escondido por ahí – dije con todo el placer que te puede dar molestar a un buen amigo.

–¡Cállate! Seguro es la escuela y nada más – Marcelo siempre ha sido celoso con las mujeres que de verdad le gustan – ¿y que hay de Pamela? Debo admitir que ese par de piernas tiene lo suyo – Seguí aventando sal a la llaga.

— Eres un ogete. Pamela es rara, siempre que intento algo con ella se pone insoportable, además anda con el gorila de Erick – quizá corría a verlo – le interrumpí con malicia, Erick era de nuestra edad y pertenecía al equipo de atletismo al igual que Pamela, media casi dos metros y no era precisamente delgado a diferencia de Marcelo que media poco mas de metro setenta y que era bastante delgado.

— Eso no tiene por que importarme, solo es cuestión de días para que me arregle con Juliette, ¿crees que debería irla a ver a su escuela? – quizá, aunque si te dijo que está ocupada tal vez deberías ofrecerle ayuda como una escusa para verla, o preguntarle cuando estará mas libre sin parecer un celoso enfermizo.

— La llamare esta tarde, creo que tienes cosas que hacer Luis, te veo después. – me dio un pequeño golpe en las costillas y luego señalo a Estefanía que estaba hablando con una profesora de la academia ingeniería.

Me quede helado, << ¿debería ir y ver que significa ese “OK” o seria mejor dejar que pasen otro par de días más?>>

La profesora se despidió de ella, parecían llevarse bastante bien. Una vez que ella se había ido me acerqué a Estefanía antes de que pudiera desaparecer y le dije:

–¿Cómo estas Estefanía? No te he visto sonreír últimamente, – Al tiempo que se volteaba hacia mi no pude evitar sonrojarme un poco, y ella lo noto, me barrio de arriba abajo y sonrió levemente.

–Hola Luis, si te escondes de mi no me puedes ver sonreír – su rostro se transformo en una sonrisa pícara, como si intentara reclamarme y al mismo tiempo provocarme, fue bastante excitante.

–No tendría por qué esconderme ¿o sí? Además, tenemos un café pendiente – di un pequeño paso al frente y la miré fijamente a los ojos, << dos podíamos jugar al mismo juego >> -pensé-.

— no te he dicho que si – contesto mientras su mirada me quemaba.

— No has dicho que no, y para mi eso es como una invitación – sonreí y mantuve la mirada, algo en ella siempre me provoco una sensación de inestabilidad, una sensación que me mantenía inquieto, como si en cualquier momento me pudiera morder.

–Déjame entenderte, ¿ahora soy yo la que te esta invitando a ti un café? – dijo mientras se hacia la digna.

— Podemos empezar con eso, el viernes estoy libre y me dará mucho gusto que me regreses mi suéter y me sonrías un poco mientras lo haces. – lo peor que podía pasar es que me dijera que no y solo debería volverlo a intentar.

— Pues resulta que el viernes tengo planes, así que no tienes tanta suerte, tengo que irme Luis, así que mejor piensa bien las cosas que me vas a decir en un futuro — Se dio la vuelta y se alejo mientras yo me quedaba parado sin saber que fue lo que le molesto, quizás lo del suéter fue demasiado, o tal vez debí preguntarle cuando ella estaría libre.

Baje por las escaleras, y camine rumbo a la cafetería, un café y encontrarme con Marcelo serian mejor que quedarme solo sin saber que había pasado, para mi suerte, Marcelo se había quedado a pie de las escaleras esperándome.

–tardaste más de lo que esperaba, ¿ya saber que fue ese “OK”? – Dijo en tono burlón

— Fueron unos minutos, No fue para tanto.

— y bien ¿qué paso?

–pues básicamente le dije que me invitara a salir y me rechazo después de molestarse conmigo–

–Te dije que debías mostrar más interés — mi móvil sonó, era un mensaje de ella.

–Si que eres una broma, debiste ver tu cara, el viernes tengo planes, pero puedes llevarme por un helado de camino a casa el martes…. Ni hablar sobre tu suéter.

Mi rostro se volvió una sonrisa mientras Marcelo me arrebataba el celular.

–No entiendo cómo es que a ti te pasan estas cosas, eres todo menos atento y te terminan diciendo que sí,

— Digamos que tengo algo que tu no y ya— dije en tono burlón.

Debo admitir que me sentí bastante afortunado, y durante el resto de los días solo podía recordar una cosa cuando pensaba en Estefanía, aquella sonrisa picara y las ganas de darle un beso me mantuvieron inquieto hasta que la volví a ver.

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