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Stephen King, el mito literario de vuelta al cine

Considerado entre los más grandes novelistas de Estados Unidos, gracias a Carrie (1974), Stephen King, sigue vigente como el máximo referente de la literatura de horror contemporánea. Con casi 400 millones de copias vendidas de sus diferentes textos, usualmente novelas, el nativo de Maine ha conquistado todo lo conquistable en materia narrativa. Si bien tiende a exaltar el modo de vida del llamado, american way of life, o ser precavida y políticamente correcto, también, suele presentar a la Unión Americana en patéticas porciones, donde abundan no sólo payasos asesinos o seres con telequinesis, también individuos perversos, pedófilos, criminales de poca monta y adolescentes que abren fuego en los salones de clases.

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Por Daniel Flores Chávez

Debido a los próximos estrenos cinematográficos, La Torre Oscura (Nikolaj Arcel) y Eso (Andrés Muschietti), King se ha vuelto a poner de moda, como lo hace cada cierto tiempo, cuando Hollywood no mete la pata, ya que han sido constantes las malas adaptaciones de sus libros a la pantalla grande, como en los casos de El cazador de sueños (2003), La niebla (2007), 1408 (2007), Conexión Mortal (2016), Sonámbulos (1992), La mitad oscura (1993), entre otras producciones, que generaron pésimas críticas y poca taquilla. Del otro lado de la moneda, hasta un cineasta de la talla de Stanley Kubrick, se interesó en su obra, El resplandor (1980), adaptación que no le gustó nada al autor, Carrie (la versión de Brian de Palma de 1976), Christine (John Carpenter, 1983), La zona muerta (David Cronenberg, 1983), Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986), y hasta las miniseries para TV de El misterio de Salem Lot (Tobe Hooper, 1979) e It (Tommy Lee Wallace, 1990).

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Para este agosto se estrenará La Torre Oscura, primera parte de una saga de ocho libros, que se desarrolla en un futuro distópico, teniendo una especie de Viejo Oeste como escenario central. La larga continuidad es protagonizada por un pistolero, tipo vaquero, llamado Roland Deschain, y su enemigo mortal, el Hombre de Negro. Para la versión fílmica, Idris Elba dará vida a este pistolero, mientras que Mathew McConaughey será su némesis. Igualmente, en septiembre arriba Eso, la vehemente trama de un clown maldito, dispuesto a ser la pesadilla de un grupo de fracasados, quienes deberán pasar de la adolescencia a la edad adulta con la sombra oscura de este ente sobrenatural. Protagonizan Bill Skarsgård y Jaeden Lieberher.

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En el caso de Eso, se prevé un éxito rotundo, en gran medida a que el público convirtió el tráiler alusivo, en el más visitado en su categoría en Youtube en el mes de marzo. Mientras que La Torre Oscura, a pesar de contar con un basto número de fieles, tal vez resulte más compleja para las grandes audiencias. Según King, la saga del pistolero es su “Señor de los Anillos”, es decir, la épica gringa del género fantástico, sólo que sin elfos, ni hobbits, ni siquiera un orco. Realmente, quienes hayan leído los ocho libros, no habrán hallado similitud con la trilogía de J. R. R. Tolkien, pero así se las gasta el bonachón literato.

 

Para 2018, sobreviene un interesante proyecto televisivo sobre el universo de Stephen King, bajo la producción de J. J. Abrams, Sam Shaw y Dustin Thomas, titulado, Castle Rock. Este show, básicamente, conectará a varios personajes de los libros del autor en una serie de diez capítulos, lo que seguramente desatará la fascinación de los seguidores del novelista. Ya en su texto, Dr. Sueño, continuación directa de El resplandor, los protagonistas hablan de otros seres con poderes extranormales, dando un guiño a Carrie y Charlie McGee, la niña piroquinética de Ojos de fuego. Aunque sigue en total resguardo qué caracteres intervendrán, es evidente la mano de King en los guiones, por lo que no dudemos que se tratará de una visualización de los Estados Unidos modernos, desde la crítica a Donald Trump (al cuál King odia con gran fervor), hasta las golpizas literarias que el buen Stephen da a la franja sureña de su nación, rezongando de la white trash, los cultos seudo religiosos, los estilos de vida opuestos al gran sueño americano y los millennials. De la interacción racial ni qué decir. Para Stephen King sólo hay blancos y negros.

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 Sin embargo, King, a sus casi 70 años de edad, ha logrado posicionar a varios personajes de la tercera edad como baluartes de sus novelas, como al retirado detective, Bill Hodges, protagonista de la trilogía que abarca Mr. Merces, Finders Keepers y End of watch, el cual, tiene más energía que un millennial, pero creíble, obviamente, representado como el propio King quisiera ser recordado, fuerte, audaz y valiente (algo así como el desaparecido Pancho Pantera del Choco Milk).

Como buen nepotista, ha dado la patadita de lanzamiento a sus hijos, Joe Hill y Owen King. El primero, ha publicado de manera triunfante, las novelas, Cuernos y NOS4A2, en ésta última, se nota demasiado la influencia de su padre, incluso, narrando pasajes de décadas en las que él ni había nacido, con tal pasión y devoción, que parecieran haber sido contados por Stephen, pero no pensemos mal, tal vez, Hill sí posea un talento innato (al menos salió óptimo como escritor de cómics). Al que sí le ha prestado más atención es a Owen, con quien co-escribió, Bellas Durmientes, no sea que el apellido King salga lacerado por críticas atroces.

Otro alcohólico, mareado por su mega-éxito, King encontró la redención luego de casi ser atropellado en 1999 y convertirse en víctima de acoso, por parte de un individuo digno de sus historias. Así, Stephen King volvió al éxito, con novelas como la ya mencionada Dr. Sueño, La Cúpula, Revival y 11/22/63, que, a pesar de ya no contar con personajes representativos para la generación millennial, sigue dando sustos, máxime que tal vez, sólo Clive Barker, se le puede equiparar como el más grande icono de la literatura de horror, en la segunda década del siglo XXI.

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