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José Salcedo un hombre con el cine en la sangre.

José Salcedo, uno de los más potentes montadores españoles, que falleció este martes en Madrid, a los 68 años de edad. Reconocido con la Medalla de Oro 2017 de la institución, galardón cuya entrega estaba prevista para las próximas semanas, y con tres Premios Goya por Mujeres al borde de un ataque de nervios, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y Todo sobre mi madre, el prolífico montador manchego conocía todos los secretos que esconde la sala de montaje, oficio en el que empezó como auxiliar y ayudante de dos maestros: Pablo del Amo y Pedro del Rey


La Academia lamenta profundamente la pérdida de uno de los montadores de referencia del cine español. José Salcedo era uno de los pocos nombres propios que, en un oficio tan determinante para el cine como es el montaje, era siempre sinónimo de excelencia, como demostró en las más de 150 películas que llevan su firma”, expresó la presidenta de la Academia de ciencias y artes cinematográficas de España, Yvonne Blake, nada más conocer la noticia. 

“Desde la Academia estamos preparando con cariño lo que debía ser la entrega de su Medalla de Oro, y que ahora se convertirá en un homenaje para él y los suyos. Un día para recordar a Salcedo, y la marca ya inolvidable que ha dejado en el cine español”, resaltó Blake. 

Montador por excelencia de Pedro Almodóvar, que contó con este veterano profesional en todas sus obras desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón hasta Julieta, Salcedo ha compartido su larga carrera con, entre otros, Eloy de la IglesiaAgustín Díaz YanesJosé Luis BorauJaime ChávarriPedro OleaGonzalo SuárezManuel Gómez PereiraManuel Gutiérrez AragónSantiago TaberneroJuan Luis IborraYolanda García Serrano, Josetxo San Mateo, Daniel Calparsoro Luis Buñuel, con el que comenzó de ayudante en Tristana.

José Salcedo (Ciudad Real, 1949) montó su primera película a los veintitrés años y, desde entonces, ha aparecido en los títulos de crédito de más de 150 producciones, la última Nadie muere en Ambrosía, título que, como Oro, tenía pendiente de estreno. 

“Yo monto desde el corazón», decía siempre este risueño  técnico que llevaba el cine en la sangre y que no dejó de reinventar el medio desde su mesa de trabajo. Toda una lección de dedicación de este veterano profesional a quien la Academia dedica este mes un ciclo con algunas de las películas en las que trabajó. 

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