La historia de estos tres monos comienza en la zona del Speyside, en Escocia, donde se encuentran las destilerías de William Grant & Sons. Luego de años de experimentar con diferentes mezclas de maltas provenientes de esta región,
nuestro master blender, Brian Kinsman, logró el sabor y perfil que ahora nos representa. Esta receta, mezcla en pequeños lotes de tres (nuestro número mágico), es uno de nuestros secretos mejor guardados.

Las barricas de donde salen las single malts que componen Monkey Shoulder tienen su propia historia. Cada uno de ellos fue usado anteriormente para contener Bourbon. De ahí provienen algunas notas como la vainilla y la canela, que junto con el jengibre, son los acentos que complementan nuestro sabor único.
Monkey Shoulder está hecho para mezclarse con cualquier tipo de coctelería, aunque aquí entre nos, hay algunas frutas que
hacen que sus sabores resalten,
como la naranja y la piña.
Monkey Shoulder es un tributo a la historia del whisky en Escocia. Hace años, el proceso de turbado de la malta se hacía a mano, por lo que los trabajadores de las destilerías debían cargar la turba. Luego de años de constante trabajo físico, los brazos de los trabajadores resentían la presión y caían un poco, lo que se conocía como el “hombro de mono” o Monkey Shoulder.
Si es la primera vez que lo pruebas, te recomendamos nuestro perfect serve, #OMG (Orange Ginger Monkey):
En un vaso alto con mucho hielo, pon una medida de Monkey Shoulder, agrégale un top de ginger ale y termina tu creación con una rodaja de naranja fresca.
