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HUMANISMO E INTELIGENCIA ARTIFICIAL

por Ramiro Luis Cartagena Chávez

Una brisa suave de atardecer, con un viento frío del invierno, en este continente, y aprovechando un descanso en el trabajo rutinario, me puse a reflexionar en algo que me ha inquietado éstos días. Fruto de talleres, seminarios y foros, y hasta en charlas de café con amigos y compañeros, el tema parece estar resonando dentro mío, y es sobre el “Humanismo y la inteligencia artificial”.

Si bien, los avances tecnológicos han dado lugar a la creación de sistemas de inteligencia artificial (IA) cada vez más complejos y capaces, y a medida que la IA se va integrando en diferentes sectores de la sociedad, surgirá la necesidad de examinar su relación con los valores humanistas.

El humanismo, un enfoque filosófico centrado en la dignidad, los derechos y la felicidad humana, plantea preguntas importantes sobre cómo la IA puede afectar nuestra comprensión de la humanidad y la moralidad. Por lo cual, podemos explorar algunas comparaciones entre el humanismo y la IA, y las oportunidades y críticas que surgen en esta intersección.

Por ejemplo, el humanismo valora la autonomía humana, la creatividad y la empatía. Por otro lado, la IA se basa en algoritmos y datos para tomar decisiones y realizar tareas, y si bien la IA puede superar a los humanos en tareas específicas, ésta carece de intuición, verdadera empatía y una comprensión profunda de las complejidades emocionales, ¡por el momento! Así, podemos subrayar, que la IA tiene limitaciones a la hora de comprender y reproducir la experiencia humana.

HUMANISMO E INTELIGENCIA ARTIFICIAL por  Ramiro Luis Cartagena Chávez publicado en Reviews

!La IA, puede superar a los humanos en tareas específicas, pero carece de intuición!

!Un futuro con máquinas inteligentes, con más humanismo que los humanos!

Cartagena R, 2023

Críticas al comportamiento y accionar humano.

Además de las consideraciones expuestas, surgen algunas críticas a nuestro comportamiento y accionar humano, que no podemos dejar de lado, como:

· El enfoque antropocéntrico del humanismo, que ha llevado a una explotación insostenible de los recursos naturales. La búsqueda desenfrenada de progreso y crecimiento económico a menudo ignora las consecuencias ambientales; la degradación del medio ambiente, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático son resultados directos de esta mentalidad. La crítica aquí se centra en la falta de consideración del “ser humano”, hacia la integridad del ecosistema global y la necesidad de adoptar un enfoque más equilibrado que respete la interconexión de todos los seres vivos.

· Además, y a medida que avanzamos en una era de la tecnología y globalización, somos testigos a diario, de una inquietante pérdida de valores morales y éticos en ciertos aspectos de la sociedad. El individualismo extremo y la búsqueda de gratificación personal preceden a menudo al bien común y al respeto por los derechos de los demás. La crítica, se dirige a la superficialidad de muchas relaciones interpersonales y a la falta de una base sólida de valores compartidos que guíen el comportamiento humano.

· Otro ejemplo es la infidelidad, que la entiendo, como un reflejo de la fragilidad de las relaciones personales en una sociedad que a menudo enfatiza la gratificación inmediata y la autorrealización. Puesto, que la falta de compromiso y la falta de empatía hacia los sentimientos de los demás, pueden resquebrajar la confianza y la estabilidad en las relaciones. La crítica aquí es hacia la trivialización de la fidelidad y el respeto mutuo en las relaciones íntimas.

· También, y tal vez importante resulta hacer mención, sobre el accionar del poder político, que es usado a menudo, como una herramienta para acumular riqueza y mantener el status quo en lugar de servir al bienestar de la sociedad en su conjunto. Pues, la corrupción y la falta de transparencia erosionan la confianza en las instituciones gubernamentales. La crítica, se focaliza, en la necesidad de una gobernanza más ética y responsable que priorice el interés público y promueva la igualdad y la justicia imparcial.

· De igual forma, podemos mencionar numerosos aspectos dignos de crítica, como la desigualdad económica, la discriminación sistemática, la polarización política y la explotación laboral, entre otros. Problemas al fin, que reflejan la necesidad de abordar las estructuras sociales injustas y promover un ambiente en el que todos los humanos tengan la oportunidad de prosperar y contribuir positivamente.

Bajo éstas premisas, pueden surgir muchas interrogantes, como, por ejemplo: ¿La IA, podrá reemplazar este comportamiento humano?, y ¿vale la pena qué lo haga?

Podemos afirmar, que la Inteligencia Artificial, como herramienta desarrollada por humanos que opera en función de los algoritmos y datos con los que ha sido entrenada, no tiene la capacidad de comprender (aún) problemas éticos o filosóficos como lo haría un ser humano, ni puede desarrollar valores, emociones o intenciones propias. Sin embargo, la IA puede reflejar y amplificar tanto las ventajas como los prejuicios, sesgos o problemas presentes en los datos y algoritmos con los que fue construida.

Ni duda cabe, la relación entre humanismo e Inteligencia Artificial es compleja y está en constante cambio. Si bien la IA ofrece interesantes oportunidades para mejorar diversos aspectos de nuestras vidas, también plantea desafíos éticos y sociales que requieren una atención cuidadosa.

Desde nuestro entender, la clave radica en la colaboración consciente entre desarrolladores, formuladores de políticas, filósofos y la sociedad en su conjunto para garantizar que la IA se desarrolle y utilice de una manera que apoye y enriquezca los valores humanistas en lugar de reemplazarlos o debilitarlos, y también, es esencial encontrar formas de equilibrar el progreso humano con la sostenibilidad y la ética, y fomentar una sociedad en la que los valores compartidos y la empatía sean fundamentales, de lo contrario, tendremos que pensar, ¡En un futuro con máquinas inteligentes con más humanismo que los humanos!

Lo bueno

  • La Inteligencia Artificial ofrece la oportunidad de transformar sectores clave de la sociedad, mejorando la eficiencia, la precisión y la calidad en campos como la salud, la educación, la investigación y la sostenibilidad.

Lo malo

  • El mal uso o la falta de regulación adecuada de la Inteligencia Artificial podría perpetuar sesgos, amenazar la privacidad, eliminar empleos y desencadenar decisiones autónomas sin considerar completamente las implicaciones ética

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