Se cree que algunas estrellas tienen halos de agua caliente con polvo de carbono. Los astrónomos del observatorio espacial de infrarrojos Herschel han hallado una posible nube de agua caliente alrededor de una estrella gigante en la constelación de Leo llamada IRC+10216.
También se sorprendieron al encontrar agua cerca de otras estrellas de carbono, pero el equipo del Herschel piensa que tiene la respuesta: la luz ultravioleta.
Según un boletín de la Agencia Espacial Europea:
“Es la única razón de por qué una estrella agonizante está envuelta por una nube enorme de vapor caliente de agua”. Al parecer, la luz ultravioleta de estrellas próximas entra en el envoltorio entre “grumos” de gas rompiendo el monóxido de carbono y el monóxido de silicio y dejando que los átomos de oxígeno e hidrógeno se unan para hacer agua.
La IRC+10216 es una gigante roja, cubierta por una gran nube de polvo que se traga la mayor parte de la luz visible. La única forma de “ver a través” de la barrera de polvo es con detectores de infrarrojos. Es en ese polvo donde sale el vapor de agua.
La “estructura grumosa” en el polvo que rodea a la estrella ayuda supuestamente a la creación de agua. En un Universo Eléctrico, las estrellas obtienen energía electromagnética del exterior. Una estrella es el centro nervioso de cargas eléctricas que fluyen por la galaxia por filamentos interestelares llamados corrientes de Birkeland.
Una gigante roja es una estrella que no tiene fotosfera, la “superficie” desde la que las estrellas de la secuencia principal emiten radiación. En el caso de IRC+10216, su cromosfera se ha extendido para adaptarse a las demandas eléctricas de la gigante roja.
Las estrellas resplandecen porque la electricidad circula por cada galaxia. Como se ha dicho muchas veces en estas páginas, las estrellas pueden ser vistas como esferas enormes de rayos a cámara lenta. Esta simple hipótesis es la que mejor concuerda con las observaciones.
Cualquier fusión ocurre sobre la superficie de una estrella y no “en su núcleo profundo”.
El oxígeno molecular se puede formar en las capas exteriores de una estrella de gran carga eléctrica. El indicador principal del comportamiento de una estrella es la densidad de corriente en su superficie.
Las estrellas no dependen de una fusión creada internamente para que les proporcione energía.
El defensor del Universo Eléctrico, Wal Thornhill, escribió:
«Las estrellas rojas son esas estrellas que no pueden saciar su hambre de electrones a partir del plasma que las rodea.
Así que la estrella amplía el área de la superficie con la que recibe electrones soltando una gran cápsula de plasma que se convierte en la zona efectiva de captura del ánodo estelar en el espacio».
Debajo de la cromosfera de una gigante roja hay una atmósfera bastante fría, donde pueden existir moléculas más grandes y complejas.
El oxígeno molecular y los átomos de carbono alrededor de IRC+10216 se hacen en la atmósfera de la estrella porque un campo eléctrico empuja electrones hacia la estrella.
El mismo campo empuja iones positivos en dirección contraria.
Por eso estas estrellas frías tienen vientos estelares sorprendentes. Las estrellas eléctricas se forman por convección de Marklund, así que no tienen núcleos de hidrógeno apretado. Los elementos pesados, incluido el carbón, se juntan en el núcleo.
La dependencia de las lejanas emisiones ultravioletas del resto de estrellas entrando en las nubes oscuras de polvo porque son “grumosas” hace que perdamos la vista de la actividad eléctrica que allí sucede.
