El mundo del manga está de luto tras el fallecimiento de Nanaeko Sasaya el pasado 8 de junio a causa de un carcinoma de pulmón de células pequeñas. La destacada autora, parte del influyente Grupo del 24 de creadoras de manga, dejó un legado significativo en el género shōjo.

Sasaya, quien debutó en 1970 bajo el nombre de Nanae Sasaya en la revista Ribon Comic de Shueisha con su obra «Kamome—GULL—», se distinguió por su habilidad para abordar temas complejos con sensibilidad y profundidad. Su manga autobiográfico «Okamehachimoku» fue galardonado con el Premio a la Excelencia en el 19º Premio de la Asociación de Caricaturistas de Japón en 1990, consolidando su reputación como una narradora hábil y versátil.
En 1996, bajo su nuevo nombre artístico, Nanaeko Sasaya adaptó el libro «Oya ni Naruhodo Muzukashii Koto wa Nai» de Atsuko Shiina al manga «Kōritsuita Me» (Ojos congelados), un trabajo que no solo recibió elogios por su calidad artística, sino que también contribuyó significativamente a la concienciación y al movimiento para reformar las leyes de abuso infantil en Japón.

El impacto de Sasaya en la industria del manga trascendió sus obras, influenciando a generaciones de lectores y artistas por igual. Su estilo único y su capacidad para explorar temas sociales profundos la convirtieron en una figura respetada y admirada.
Nanaeko Sasaya, nacida el 12 de marzo de 1950 en Tokio, Japón, creció durante un período de transformación cultural y social en su país. Inspirada por las obras de otras pioneras del manga shōjo como Moto Hagio y Keiko Takemiya, Sasaya desarrolló un estilo distintivo que combinaba narrativas emocionales con ilustraciones detalladas.
Además de su prolífica carrera como mangaka, Sasaya también fue reconocida por su activismo a través del arte. «Kōritsuita Me» no solo capturó la atención del público por su calidad artística, sino que también jugó un papel crucial en la concienciación sobre los problemas de abuso infantil en Japón, abriendo el camino para discusiones públicas y reformas legales.
A lo largo de los años, Sasaya continuó trabajando en una variedad de proyectos que exploraban temas que iban desde la familia y el amor hasta cuestiones sociales y políticas. Su capacidad para captar la complejidad de la vida humana resonó profundamente con sus Lectores, quienes encontraron en sus historias una mezcla única de realismo y fantasía.

El legado de Nanaeko Sasaya en el manga japonés será recordado no solo por sus obras influyentes, sino también por su dedicación a elevar el arte del manga shōjo a nuevas alturas. Sus contribuciones continuarán inspirando a futuras generaciones de artistas y lectores en todo el mundo.
El equipo editorial y los fanáticos expresan sus condolencias a la familia y amigos de Nanaeko Sasaya en este momento de dolor.
