Por Shana Hazuki*
El lunes, fiscales surcoreanos solicitaron cinco años de prisión y una multa de 500 millones de wones (aproximadamente 375,000 dólares) para Jay Y. Lee, director ejecutivo de Samsung Electronics, en un caso de apelación por presunto fraude contable y manipulación de precios de acciones. Este juicio está relacionado con la fusión de las filiales Cheil Industries y Samsung C&T en 2015, un movimiento que supuestamente consolidó el control de Lee sobre el conglomerado tecnológico.
Esta solicitud llega 10 meses después de que Lee y otros 13 exejecutivos fueran absueltos de los mismos cargos. Se espera que la decisión final del tribunal se emita entre enero y febrero de 2025.
El impacto del caso en Samsung y la economía surcoreana
La audiencia tiene implicaciones significativas para Samsung, especialmente en un momento en el que enfrenta una desaceleración en sus ganancias, debido a la caída en la demanda de chips de memoria. Además, el caso se enmarca en un contexto de reformas económicas en Corea del Sur, centradas en la transparencia y regulación de los chaebol (grandes conglomerados familiares), un tema sensible en la política y economía del país.
Según los fiscales, «el acusado dañó las bases del mercado de capitales para asegurar su sucesión», y destacaron que este juicio podría convertirse en un precedente para la reestructuración de las empresas surcoreanas. Por su parte, Lee ha defendido la legalidad del proceso de fusión, argumentando que se desarrolló dentro de los procedimientos estándar de Samsung.
Historia del caso y antecedentes
Los cargos iniciales, presentados en 2020, acusaban a Lee y a otros ejecutivos de inflar los precios de las acciones de Cheil Industries y Samsung C&T, y de emplear contabilidad fraudulenta en Samsung Biologics, donde Cheil poseía una participación significativa. Estas acciones habrían facilitado que Lee fortaleciera su control sobre Samsung.
El caso subraya los desafíos que enfrentan los chaebol en un entorno de creciente escrutinio público, mientras Corea del Sur busca equilibrar su crecimiento económico con una mayor transparencia corporativa.
Con este nuevo capítulo en la saga judicial de Samsung, queda por ver cómo afectará a la reputación y operaciones del gigante tecnológico. Una resolución adversa para Lee podría marcar un antes y un después en la relación entre el gobierno surcoreano y los conglomerados que han dominado su economía por décadas.
