Cuando el talento posee a un artista, sólo basta una dosis de apoyo económico para que éste libere todo su potencial, creando visiones legendarias que se incrustan en el imaginario popular por varias generaciones. En el caso del cine de horror, el director, productor, guionista, editor y compositor, John Carpenter, ejemplifica claramente este precepto, ya que una pizca de su tremenda imaginación, detonó en los setenta a uno de los máximos referentes de este sub-género.

Por Daniel Flores
Nativo de la ciudad de Nueva York, Carpenter comenzó como todo cineasta, realizando cortos experimentales. En materia de fantasía, rodó piezas como «Terror desde el espacio», «Hechicero del espacio exterior» o «Gorgo contra Godzilla», que mostraron su don para cautivar al público con historias que mezclaban el horror con la ciencia ficción.
Siempre inquieto, se adentró también en la composición del score de sus creaciones, utilizando tonos electrónicos, que daban poder a una rítmica música. Así introdujo sus tonadas en su debut profesional como director en la emblemática, «Dark Star» de 1974, una comedia negra situada en el interior de una nave espacial, que fascinó al propio Lucas, gracias a un acertado manejo de efectos especiales de bajo presupuesto, orquestado por el igualmente icónico, Dan O’Bannon.
Dos años más tarde, Carpenter filmaría una violenta cinta policial, «Asalto en el precinto 13», que lo reafirmó como un prolífico visionario del Séptimo Arte y un artista narrativo, que expresaba en sus imágenes dinamismo puro y una campante oscuridad como protagonista de la atmósfera «carpenteriana».
Pero su gran aporte al cine en general, no sólo al de horror, se suscitó en 1978 con el estreno de «Halloween», una película por demás sencilla, en torno a un asesino, «Michael Myers, quien escapaba del manicomio donde había estado recluido durante más de una década, para regresar al pueblo de Haddonfield, donde tiempo atrás, mató a su hermana mayor, cuando «Michael» era apenas un infante. El único propósito de «Myers» es sembrar el miedo en las pintorescas calles del poblado, perseguido por el intrépido «Doctor Loomis» (Donald Pleasence), en plena noche del 31 de octubre, el día de «Halloween».
Al final, sabríamos que el homicida de la máscara blanca era justo lo que «Loomis» expresa en el filme: «el mal puro», y por si fuera poco, con capacidades sobrenaturales, que asolarían a la pobre «Laurie» (Jamie Lee Curtis) y otros sobrevivientes de aquella matazón, durante varias secuelas.
Pero lo que llamó más la tención de la industria hollywoodense fue la capacidad de Carpenter para trabajar en equipo, con histriones sumamente comprometidos y solidarios, quienes incluso utilizaron sus propias ropas para el filme, y un equipo de producción capaz de tornar aquellos reducidos escenarios en un inmenso patio de juegos para la tradicional historia del gato tras el ratón.
Aún más, los ejecutivos del cine comercial americano se quedaron boquiabiertos al mirar las cifras del costo de producción, tan sólo 300 mil dólares, contra los millones de billetes verdes que ganó en taquilla, al grado de que hoy en día, luego de reestrenos, exhibiciones especiales, venta de DVD y Blu-Ray, ha ingresado 47 millones, revolucionando la industria del cine de horror. Por mucho tiempo, «Halloween» ostentó el récord de mayor porcentaje de ingresos comparado con su costo, marca rebasada en 2007 por «Actividad paranormal», que gastó sólo 15 mil dólares para su elaboración contra los más de 107 millones recaudados sólo en Estados Unidos.
Luego del éxito de Carpenter con «Halloween», quedó de manifiesto su estilo, dándose el lujo de apartarse de las continuaciones de la versión original, para llevar a la pantalla otras cintas igualmente estupendas. Tal es el caso de «La niebla» (1980), dirigida y escrita por él mismo, en compañía de su socia de toda la vida, Debra Hill, trayendo de vuelta a Curtis en uno de los roles estelares, junto a la emblemática «scream queen», la voluptuosa Adrian Barbeau (quien sería su esposa). La trama gira en torno a una misteriosa entidad nebulosa, proveniente de una vieja leyenda nativo-americana.
Un año después, Carpenter estrenaría «Escape de Nueva York», filme que entronizaba a uno de los más grandes anti-héroes del Séptimo Arte, «Snake Plissken», encarnado por el simpatiquísimo, Kurt Russell, quien encarnando a este personaje, debía adentrarse a la Gran Manzana, convertida en 1997, en una prisión de máxima seguridad, donde el gobierno americano arrojaba a sus enemigos políticos, criminales y traidores para que se pudrieran de por vida. Lamentablemente, el Presidente de los Estados Unidos sufre un accidente aéreo, cayendo en New York, a merced de tantos villanos, por lo que «Plissken» es reclutado muy a la de a fuerza para salvar al mandatario, so pena de morir víctima de una toxina que las autoridades han incubado en su musculoso cuerpo.
Para ese filme, John Carpenter contó con varios de sus actores fetiche, como la propia Barbeau, Pleasence, y los inolvidables, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Isaac Hayes, Harry Dean Stanton y Tom Atkins. «Escape de Nueva York» fue un éxito rotundo a nivel global.
Su siguiente número uno en taquilla, sería el remake de «The Thing» (1951), con Russell como su héroe de acción, en el que un grupo de investigadores y científicos ubicados en la Antártica, descubre un misterioso campamento en el que todos han muerto, salvo un perro, el cual, ha incubado una especie de virus alienígena, que va infectando cual parásito a todos y cada uno de los moradores de la estación.
Sin duda, esta cinta de 1982, es el punto máximo de Carpenter, ya que contiene varias de las más afamadas escenas de horror del Séptimo Arte, sobre todo, las que tienen que ver con desmembramientos humanos, sangre por doquier y grandes cantidades de mucosa. Destaca el intrigante final, que aún hoy en día sigue generando debate en torno a cuál de los dos últimos sobrevivientes contenía el virus en su cuerpo. Las apuestas dan como favorito al bonachón Kurt.
Después, Carpenter impulsó su carrera musical, creando una banda, The Coupe De Villes, que tocaba rock con mezclas electrónicas, usando sintetizadores a todo lo largo y ancho de la cabina de grabación. Con este trío, creó el soundtrack de «Big trouble in Little China» (1986), una exótica película que combinaba la fantasía con la más pura locura de Carpenter. Así, el filme parecía un disparate, que enfrentaba a unos «white trash», encabezados por un camionero, «Jack Burton» (Russell) y una bella reportera, «Gracie Law» (Kim Catrall), aliados con un místico mago chino, «Egg Shen» (Victor Wong), contra una banda de criminales súper-naturales, comandados por el legendario, «Lo-Pan» (James Hong), en plenas cloacas del Barrio Chino de San Francisco. El reaccionario producto tuvo críticas mezcladas, pero dejó en claro que Carpenter ya había dejado su sello personal en Hollywood.
El maestro de maestros, también se dio tiempo para homenajear a Stephen King con «Christine» (1983), basada en la novela del nativo de Maine, sobre un auto maléfico; se tornó en romántico con «Starman» (1984), acerca de un extraterrestre enamorado de una humana; mostró una curiosa crítica al capitalismo en «Están vivos» (1988), donde según Carpenter, los dueños de las grandes empresas son aliens; se adentró al horror tétrico en «El príncipe de las tinieblas» (1987), «En la boca del miedo» (1994) y «El pueblo de los malditos» (1995). Incluso, se dio tiempo para filmar una comedia, «El diario de un hombre invisible» (1992). Ya con menos fuelle, más edad y mucha competencia, hizo regresar a Kurt Russell como «Snake Plissken» en «2013: Escape de Los Ángeles» (1996). Posteriormente, engendró «Vampiros» (1998), «Fantasmas de Marte» (2001) y «Encerrada» (2010), con la guapísima ex esposa de Johnny Depp, Amber Heard.
El talento de Carpenter también se volcó a la TV, dirigiendo dos joyas para este formato, «Alguien me observa» (1978) y «Elvis» (1979), la que quizá es la mejor biopic sobre el Rey del Rock, con el propio Russell en el papel de «Elvis la pelvis». Casi tres décadas más tarde, John Carpenter fue invitado a la antología, «Maestros del Horror», serie para TV con formato de cine, para la que dirigió los episodios, «Pro-life» y «Quemaduras de cigarro», plagadas de los oscuros ambientes que formaron parte de casi toda su filmografía.
Si bien, Carpenter ha dejado de dirigir, a sus 69 años de edad, se da el tiempo para irse de gira con su banda de rock por todo Estados Unidos, tocando casi todos los soundtracks de sus filmes, cerrando, claro, con el tema de «Halloween». Siempre «cool» y mostrando un look de viejito rabo-verde, el maestro Carpenter no se molestó cuando el también músico y cineasta, Rob Zombie, hizo destrozos con el reboot de la franquicia sobre «Michael Myers», en 2007 y la secuela de 2009, ni cuando los dueños de los derechos de los personajes que él creó, mataron a «Laurie Strode», en la aberrante cinta de 2002, «Halloween: Resurrección».
Gracias a estos intentos de reboot, que fracasaron en el gusto del público, una nueva generación de creativos se ha acercado a Carpenter para pedirle bendición y asesoría e invitarlo a formar parte del soundtrack de un nuevo relanzamiento de «Halloween» para 2018, bajo la dirección de David Gordon Green, quien ignorará las secuelas, de la 4 a la 8, y las creaciones de Zombie, para continuar la batalla entre «Laurie» y «Michael», quienes, como ya sabemos desde hace dos décadas, son medios hermanos. Para esta entrega, volverá Jamie Lee Curtis para encarar al maldito asesino sobrenatural, que diera a John Carpenter, una luz tenebrosa que parece nunca se extinguirá.

