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Celebra los 30 años de «Duro de matar»

Actores como Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Steven Seagal o Jean-Claude Van Damme llevaron al cine acción a nivel de blockbuster, tornándolo en un producto sumamente interesante para la taquilla, a pesar de que ofrece los momentos más absurdos en la historia del Séptimo Arte. Hoy en día, este tipo de filmes continúan sobreviviendo como muchos otros sub-géneros, tomando fuentes diversas que incluyen cómics, bestsellers literarios, videojuegos, remakes, reboots y hasta una devoción a la nostalgia, como lo hizo el propio Stallone con su trilogía, «The Expendables», plagada de veteranas estrellas de las películas de adrenalina.

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Por Daniel Flores

Evidentemente, cualquier cantidad de estas producciones son meros bodrios y tristes clichés que a nadie emocionan, debido a los bajos costos de producción o al excesivo uso de histriones (tipo Nicolas Cage) catalogados como expertos en la «elaboración» del típico macho alfa, capaz de aleccionar a los malvados con el uso de escasas armas o sus simples puños.

Sin embargo, justo en este 2018, el cine acción celebrará los 30 años del estreno de un auténtico mega-éxito, que hoy en día perdura, junto a su secuela, como un ejemplo de excelencia y calidad para actores, directores, guionistas o productores. Nos referimos a «Die Hard» (Duro de matar»), que debutó en el verano de 1988, bajo la dirección de John McTiernan, con el estelar de Bruce Willis, uno de los peores intérpretes de Hollywood, pero con el carisma necesario para, desde aquella década, convertirse en un icono de la industria cinematográfica.

Si bien la anécdota de «Duro de matar» es simple (un policía neoyorquino, «John McClane», tiene que acabar con un grupo de aparentes terroristas quienes han tomado como rehenes a los empleados del edificio inteligente de la empresa «Nakatomi» en plena víspera de Navidad), la ejecución de la filmación resultó compleja, debido a los detalles con que esta historia es contada, que dio un inesperado giro a lo que hasta en ese entonces, se consideraba como cine de acción.

Aunque Stallone como «Rambo» y Schwarzenegger en «Comando» habían conquistado a las audiencias, la llegada de Willis como el favorito del público, se dio gracias al humor negro con que dotó al «Detective McClane», un personaje más real que los súper-soldados interpretados por los dos primeros. Incluso, el arribo de «McClane» a la fiesta navideña de «Nakatomi» se da por circunstancias más próximas al espectador, en este caso, su único interés es tratar de evitar el divorcio de su esposa, «Holly» (Bonnie Bedelia).

Nominado a cuatro Óscares (Mejor Edición, Mejores Efectos Especiales, Mejor Edición de Efectos de Sonido y Mejor Sonido), «Duro de matar» se tornó en un éxito de taquilla (costó sólo 28 millones de dólares contra los 148 millones que recaudó a nivel global), consolidando la carrera de Willis, quien apuntaba a permanecer como estrella televisiva de la serie de comedia, «Luz de luna», sin embargo, su ardua preparación física para quedarse con el rol y la decisión del realizador, McTiernan, por presentar a un héroe de aspecto menos musculoso a lo acostumbrado, cincelaron su participación.

Entre los actores casteados para interpretar a «John McClane» estuvieron Michael Madsen, Don Johnson, Richard Dean Anderson, John Travolta, Charles Bronson, Mel Gibson, mientras que Richard Gere, Kurt Russell, Dennis Quaid, Michael Keaton y Patrick Swayze, declinaron la oferta.

A raíz del éxito de «Duro de matar», se realizó una secuela, estrenada en 1990, superior en todos los rubros a la original, con la misma anécdota, sólo que en lugar de un edificio, la trama se lleva a cabo en el aeropuerto Dulles, en Washington, donde «McClane» enfrenta a un grupo paramilitar, que tiene como propósito rescatar de la extradición a un poderoso capo latinoamericano de la droga.

Posteriormente, se produjeron tres secuelas más, «Duro de Matar con una venganza» (1995), con Jeremy Irons y Samuel L. Jackson, «Duro de matar 4.0» (2007) y «Duro de matar: Un buen día para morir» (2013), ésta última de muy pobre calidad, que casi sepulta los reconocimientos de Willis como héroe de acción. De hecho, es curioso como lo que empezó en un edificio, fue creciendo no sólo en taquilla, también en escenarios, haciendo que «McClane» tuviera que salvar a un aeropuerto, luego a la ciudad de Nueva York ante un posible ataque terrorista, después a Estados Unidos de un grupo de hackers informáticos y finalmente, a la ciudad de Moscú, obviamente, amplificando las ridiculeces en cada trama.

Pero hoy recordemos sólo a la primera entrega, a la que abrió un camino para catapultar a Bruce Willis a la cima de Hollywood, en compañía del ya fallecido, Alan Rickman, como el tremendo y refinado villano, «Hans Gruber» Entre algunos datos curiosos, destacan que Clint Eastwood tenía los derechos cinematográficos de la novela, «Nothing lasts forever» de Rick Thorpe, en que se basó el filme, pero los desechó; casi todas las explosiones en pantalla fueron reales, sin necesidad de recurrir a maquetas; la frase «yippi-ki-yay, motherfucker» (que «McClane» siempre exclama antes de matar a su némesis central en turno), fue incluida entre los cien lemas más famosos de Hollywood; el director de fotografía, Jan de Bont, se quedó atrapado en un elevador, lo que le dio la idea para realizar años después, «Máxima velocidad», otro filme de acción exitosísimo; a principios de la década del 2000, antes de la filmación de «Duro de matar 4.0» y debido al éxito de la serie televisiva, «24», con Kiefer Sutherland, se rumoró la creación de un crossover entre «McClane» y el agente contraterrorista más eficaz de la TV, «Jack Bauer» (Sutherland).

Tras cinco películas estelarizadas por Willis como «McClane», el público y los fans piensan que la última entrega quedó a deber, por lo que Fox, hasta antes de su venta a Disney, preparaba, «Die Hard: Year one», una precuela-secuela, que contaría los inicios de «John McClane» como policía en Nueva York, interpretado por un actor distinto a Willis, mientras que a la par, el propio Bruce , daría continuidad al personaje, resolviendo un caso conectado con el del pasado. Sin embargo, el proyecto está en espera.

Por lo pronto, y a pesar de que Fox remasterizó los filmes en la década pasada, la verdad es que el formato Blu-Ray de «Die Hard» deja mucho que desear, ya que sólo cuenta con extras ya antiguos, además que la imagen es similar a la de DVD. Pero que nada de eso deprima a los auténticos fans de la cinta, considerada por muchos como ¿navideña? La mejor experiencia para ver «Duro de matar» es desempolvar la videocassettera y viajar a 1988, aunado al gozo de escuchar su maravilloso soundtrack con la banda sonora de Michael Kamen, el «Himno a la alegría» de Beethoven y el inolvidable tema, «Let it snow», en voz de Bing Crosby.

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