«Por que no escribes algo, tienes muchas historias muy divertidas»
Estas fueron las palabras de la amiga que me incitó a escribir un poco sobre las cosas que he pasado y las que en ese momento aun no sabia que me iban a pasar.
Mi respuesta fue un no. No, le dije, mientras pensaba que el escribir sabiendo que alguien más podrá leerte, juzgar tus juicios y analizar tu punto de vista es algo abrumador, escribir algo para poder transmitir lo que cruza mi cabeza en el momento de escribirlo sin dejar pasar un detalle, pero sin agregar cosas irrelevantes para el mensaje a transmitir es mucho más complicado de lo que parece, un error y podría perder la idea, o peor, todo el mensaje y terminaría hablando de algo que no quería, como aquella vez que …. esperen justo a eso me refiero.
Ella insistió ( ella siempre insiste hasta obtener lo que quiere) y lo pensé una segunda vez, esta vez con un enfoque diferente, como algo bastante «seductor». Poder contar esas cosas que no suelo contar a nadie, el escribir los «sucios» detalles de lo que pienso y hacer que alguien más piense desde el mismo punto de mira, se me figura delicioso, así que como todo buen amante del placer sucumbí ante la vanidad y el deseo de contar las cosas con total libertad. Como esa «gossip girl» que muchos llevamos en algún rincón de la cabeza y que solemos decir que no tenemos.
El segundo paso fue pensar sobre lo que puedo contar, estando tan acostumbrado a no dar explicaciones, a recibirlas de otros y a actuar por instinto, esta fue una reflexión complicada, ¿que pudiera ser tan interesante como para que no cambien a la siguiente nota de su blog? o mejor dicho, ¿como los separo 5 minutos de «inserte aquí su red social favorita» para que me lean?
Oscar wilde tenía dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo, basado en eso estoy seguro que lo único que tengo que puedo considerar completamente mío, son las consecuencias de mis decisiones, así que de eso les escribiré, sin importar a donde nos lleven esas decisiones siempre y cuando nos puedan arrancar una sonrisa del rostro, les provoque un » que está haciendo este imbécil» o les arrebate una carcajada en medio de la multitud.
Empecemos así este espacio con un paso a la vez, intentaré ( no se si bien o mal) contarles esas experiencias que son resultado de mis decisiones. En este momento lo único que puedo adelantarles es que; como la gran mayoría de personas mis decisiones están basadas en mis juicios, experiencias y deseos. Juicios que pueden ser duros o arrogantes, experiencias que siempre son impulsadas por llegar un poco más lejos, vivir un poco más o sentir intensamente y deseos que pueden ser irreprimibles, atrevidos y bastante persuasivos.

Increíble, espero la próxima anécdota divertida.
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Excelente servicio ⋆ ⋆ ⋆ ⋆ ⋆
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Acabo de encontrar tu historia y me identifico con la chica 💕
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