«Beetlejuice», dirigida por Tim Burton en 1988, es una película que se ha convertido en un icono del cine de comedia y terror con un estilo inconfundiblemente excéntrico. Con Michael Keaton en el papel titular de Beetlejuice, el «bio-exorcista» freelance, la película explora con humor negro y un diseño visual distintivo lo que sucede cuando una pareja de fantasmas recién fallecidos intenta expulsar a los nuevos habitantes de su antiguo hogar.

La trama se centra en Adam y Barbara Maitland, interpretados por Alec Baldwin y Geena Davis, quienes después de morir en un accidente automovilístico, se encuentran atrapados en su pintoresca casa de Nueva Inglaterra como fantasmas. Desesperados por ahuyentar a los Deetz, los nuevos y no tan convencionales inquilinos, los Maitlands recurren a Beetlejuice. Sin embargo, pronto se dan cuenta de que su ayuda puede no ser tan beneficiosa como esperaban.
Michael Keaton brilla como Beetlejuice, ofreciendo una actuación que es tanto desquiciante como hilarantemente caótica. La energía que Keaton aporta al personaje es palpable, entregando líneas con un estilo grotesco y una imprevisibilidad que captura la esencia del filme. Winona Ryder, como Lydia Deetz, la melancólica hija adolescente obsesionada con lo macabro, también destaca, ofreciendo una actuación que equilibra a la perfección el humor y la empatía.

Visualmente, «Beetlejuice» es un festín estético que lleva el sello indudable de Tim Burton. Desde la arquitectura exagerada y los decorados surrealistas hasta el maquillaje y los efectos especiales, la película se siente como un sueño gótico teñido de colores vivos. El uso de animación stop-motion, especialmente en las escenas que representan el mundo exterior a la casa de los Maitland, añade una cualidad de cuento de hadas retorcido que solo Burton podría conjurar.
La banda sonora compuesta por Danny Elfman complementa perfectamente la atmósfera de la película. La música, con sus tonos espeluznantes y carnavalescos, eleva la narrativa y refuerza el tono caprichoso pero oscuro que es fundamental para el filme.
«Beetlejuice» es una mezcla ingeniosa de horror y comedia. A través de un guion repleto de ingenio y sarcasmo, la película aborda temas de la vida después de la muerte y la identidad de una manera que es tanto reflexiva como entretenida. La película desafía las normas convencionales del género de fantasmas, ofreciendo una visión que es tan absurda como emotiva.
En conclusión, «Beetlejuice» se mantiene como una de las obras más queridas y reconocibles de Tim Burton. Es una exploración audaz y creativa de lo que significa ser un «extraño» tanto en la vida como en la muerte. Con actuaciones memorables, dirección artística meticulosa y un guion que es a la vez mordaz y encantador, «Beetlejuice» sigue siendo un clásico imprescindible para los amantes del cine que buscan algo genuinamente único y aterradoramente divertido.
