Ghost in the Shell: La animación original de 1995, es reconocida internacionalmente porque es de las pocas que logra juntar a dos grandes representantes en sus respectivos géneros: Shirow Masamune, leyenda del manga y Mamoru Oshii, director de anime de obras muy populares.
@shana_hazuki
Ghost in the Shell nos sitúa en el año 2029 en donde la sociedad tal y como hoy la conocemos, ha cambiado mucho. El mundo está interconectado por una vasta red electrónica, es imposible distinguir a las máquinas de los hombres y los países más poderosos se aprovechan de la excesiva información de la sociedad para controlar a los países pobres o esclavos. Sin duda, esta animación es una reflexión sobre qué es lo que nos hace ser humanos.
La historia es futurista y en occidente es considerada adelantada para su época, se desarrolla en un mundo inundado por la tecnología, donde la normalidad son los androides y los avances científicos de un mundo plagado de computadoras. Además, la cinta mezcla las técnicas tradicionales de animación de la época con efectos generados por computadora lo que permite hablar de una visión de parte de los realizadores para los años noventa.
La historia de Ghost in the Shell, nace originalmente en 1991 a manos de su creador Masamune Shirow, quien es también conocido por el manga Appleseed, publicando en la revista Young Magazine la historia futurista que lo llevaría al estrellato.
En 1994 el director Mamoru Oshii en conjunto con la productora Production I.G. se interesaron en realizar una adaptación en anime de la historia de Masamune, enfocándose en la dependencia tecnológica que se gestaba en el mundo en los años noventa y que actualmente es una realidad.
El guionista Kazunori Ito realizó el guion de esta historia que pertenece al género de ciencia ficción y más específicamente al subgénero denominado ciberpunk, el cual se enfocó en la dependencia del hombre hacia la tecnología y la decadencia de una sociedad a través de una yuxtaposición dentro de la narrativa.
Un elemento destacable de la cinta es que la protagonista la Mayor Motoko Kusanagi es un ciborg con cerebro humano y cuerpo de titanio, que se enfrenta a distintos problemas existenciales.
Otro personaje que destaca es el villano llamado Puppet Master, un pirata informático que es capaz de hackear las mentes humanas y como su nombre lo dice manejar a las personas jugando con sus emociones y los recuerdos de las mismas.
La fotograía y las secuencias de acción de esta película son cuidadas detalle a detalle empleando ángulos de cámara y una composición finamente cuidada por lo que cubre con todas las características del cine de ciencia ficción y cyberpunk.
Ghosth in the Shell es una cinta que todo fan tanto de la animación japonesa como de la ciencia ficción debe ver, ya que nos muestra el nivel de dependencia que pueden llegar a causar los avances tecnológicos y al mismo tiempo algunos de los beneficios que trae consigo.

