50 años después de los asesinatos Tate-LaBianca cometidos por la familia Manson, mismos que ha sido contantemente representados, por lo que este 2019 y en esta ocasión Daniel Farrands nos regala una cinta marrada desde el punto de vista de la víctima, Sharon Tate interpretada por Hillary Duff días previos a la madrugada fatídica del sábado 9 de agosto de 1969.
“El asesinato de Sharon Tate”, muestra como la actriz se reunia con sus conocidos: Jay Sebring (Jonathan Bennett), Wojciech Frykowski (Pawel Szajda) y Abigail Folger (Lydia Hearst), y la conflictiva relación entre Tate y Roman Polanski. De hecho en la película nos presentan que Tate sospechaba que Polanski la engañabay como dejaba sola a su esposa a unas semanas de dar a luz.
El filme juega con un rumor que siempre ha existitdo en torno al asesinato de la actriz y son sus supuestas pesadillas de que sería asesinada mismas que han sido desmentidas por su hermana; sin embargo, Farrands nos ira llegando por escenarios sombríos y comunes que nos hacen entender que la cinta no acabará en un final feliz. En resumen, la historia de una mujer que regresa a su hogar y siente que algo la inquita es el preludio para un thriller.
Sustentando la cinta en clichés tenemos situaciones predecibles pero entretenida ya que tiene referencias a otras cintas que han abordado el mismo tema y similares, como “Helter Skelter”, “The Manson Family”, “El bebé de Rosemary”; etc, y de hecho esta última referencia que menciono es muy obvia cuando por teléfono recibe una advertencia y dentro de la cinta se menciona un diálogo que me pareció un buen gag: “esta no es una película de Roman”
“El asesinato de Sharon Tate”, básicamente está sustentado a base de suposiciones con elementos que juegan con la tensión del espectador con algunos diálogos que generan fuerza.
