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Narcos: El arte oscuro del lavado de dinero según el cartel de Medellín y Cali

Por Shana Hazuki*

Desde su estreno en 2016, Narcos capturó la atención global al narrar el auge y caída del narcotraficante Pablo Escobar y los cárteles de la droga en Colombia. Aunque muchos espectadores fueron atraídos por el drama, las traiciones y las intrincadas tramas, un elemento fascinante que destaca en la serie es la representación de cómo estos imperios del crimen manejaban cantidades absurdas de dinero. Desde contenedores llenos de efectivo enterrados hasta negocios legítimos que funcionaban como fachadas, Narcos ofrece una visión cautivadora y educativa del lavado de dinero, una práctica fundamental para el funcionamiento de los cárteles.

¿Qué es el lavado de dinero?

El lavado de dinero consiste en hacer que el dinero obtenido ilícitamente parezca provenir de fuentes legales. Los cárteles, como el de Medellín y el de Cali, recurrían a esta técnica para disimular sus exorbitantes ganancias y evadir la atención de las autoridades. Este proceso podía involucrar desde el uso de empresas fachada hasta sistemas financieros internacionales que ofrecieran un manto de legitimidad.

Medellín: Fuerza bruta y ostentación

En las dos primeras temporadas de Narcos, la serie ilustra los métodos de Pablo Escobar y su cártel de Medellín para lavar dinero. En el episodio 2 de la primera temporada, Escobar resume la problemática de la riqueza súbita: “Solo blanquea el dinero”, refiriéndose a Al Capone como un ejemplo histórico de cómo convertir ganancias ilícitas en dinero aparentemente limpio. Sin embargo, Escobar enfrentaba un desafío mayor debido a la inmensidad de su fortuna.

El contrabando de dinero en efectivo fue una de las tácticas principales del cártel de Medellín. Enviaban grandes sumas de dinero a países con regulaciones bancarias más laxas, como Panamá, donde los bancos, bajo el control de figuras corruptas como el general Manuel Noriega, permitían depósitos de millones sin levantar sospechas. Además, Escobar invertía en bienes raíces y negocios legítimos, como la Hacienda Nápoles, para blanquear parte de sus fondos y construir una imagen de magnate caritativo.

Sin embargo, el lavado de dinero en Medellín era rudimentario. Enterrar dinero, sobornar a políticos o comprar propiedades en exceso no ofrecía la sofisticación que luego caracterizaría al cártel de Cali.

Cali: La evolución del lavado de dinero

Tras la caída de Escobar, Narcos explora el ascenso del cártel de Cali en su tercera temporada. A diferencia de Medellín, Cali adoptó un enfoque mucho más refinado y estratégico para el lavado de dinero. El uso de empresas fantasma, cuentas en el extranjero y negocios de importación y exportación permitió al cártel operar casi como una entidad corporativa.

Los métodos de Cali incluían el uso de sistemas financieros internacionales, moviendo dinero a través de jurisdicciones con altos niveles de secreto bancario, dificultando el rastreo de fondos ilícitos. También se valieron de industrias como la construcción, los casinos y la importación de productos electrónicos para ocultar sus ingresos. Los casinos, en particular, ofrecían un ecosistema perfecto: compraban fichas con dinero de la droga, las apostaban brevemente y luego cobraban las ganancias como fondos legítimos.

El cártel de Cali también empleaba tecnología avanzada y profesionales altamente capacitados para evitar la detección, demostrando un nivel de sofisticación que marcó una diferencia significativa en comparación con el estilo de Medellín.

Casinos: Ecosistemas del crimen

En Narcos, aunque el papel de los casinos no es prominente, se mencionan como herramientas clave para el lavado de dinero. Además de blanquear dinero, servían como centros de operaciones donde los líderes del cártel negociaban acuerdos y ejercían intimidación. Este uso de los casinos mancha la percepción glamorosa de estos establecimientos, presentándolos como engranajes de operaciones criminales.

Un legado que trasciende

La representación del lavado de dinero en Narcos no solo enriquece la narrativa, sino que también ofrece una reflexión sobre cómo el crimen organizado se adapta y evoluciona frente a los desafíos. Medellín y Cali no solo dejaron un legado de violencia y corrupción, sino también una lección sobre la ingeniería financiera criminal. A través de su enfoque casi documental, Narcos arroja luz sobre los oscuros engranajes que sostienen imperios ilícitos, ofreciendo una perspectiva fascinante para los amantes del drama y la intriga realista.

*Shana Hazuki es una creadora de contenido mexicana, conocida por su enfoque en tecnología, cine, videojuegos y temas de estilo de vida. Es una techfluencer reconocida por su trabajo en redes sociales y plataformas como TikTok, Twitch y YouTube, donde comparte análisis, reseñas y experiencias relacionadas con sus áreas de interés. También promueve la participación de mujeres en la tecnología, buscando romper estereotipos de género y fomentar la inclusión a través de su contenido.
Además de su faceta como streamer y periodista, Shana colabora con iniciativas como Dueñas del Juego y es embajadora de proyectos vinculados a la gastronomía y cultura coreana. Su trabajo combina entretenimiento, educación tecnológica y un fuerte componente artístico y cultural【6】【7】【8】【9】.

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