Desde su debut en Dragon Ball Z como un frío y despiadado guerrero, Vegeta ha recorrido un largo camino, pasando de ser un príncipe Saiyajin obsesionado con el poder a un esposo y padre que valora profundamente a su familia. Este desarrollo, que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, alcanza nuevos matices en el último episodio de Dragon Ball Daima, mostrando que Vegeta no solo es uno de los personajes más complejos de la serie, sino también el que más ha crecido.

En el episodio, Hybis hace un comentario casual sugiriendo que Bulma sea su novia, lo que desencadena una feroz reacción por parte de Vegeta. Sin dudarlo, Vegeta declara con orgullo que Bulma es su esposa, dejando claro cuánto la valora y defiende su relación con firmeza. Este momento, aunque breve, refleja lo lejos que ha llegado el personaje desde sus días como un guerrero frío y solitario.

Además, el episodio explora aún más su carácter cuando Bulma sugiere permanecer joven mientras Vegeta quiere volver a ser adulto. Su respuesta es contundente: ambos regresarán juntos. Aunque el comentario se diluye con las bromas de Hybis y Piccolo, el lenguaje y las acciones de Vegeta revelan que ve a Bulma como su igual y compañera en la vida, reafirmando el lugar que ella ocupa en su corazón.
Lo que hace este momento tan significativo es cómo resalta la transformación de Vegeta. En Dragon Ball Z, la Tierra era poco más que un campo de batalla para él. Ahora, al expresar su deseo de regresar a casa con Bulma, Vegeta demuestra que ve el planeta como su verdadero hogar y que aprecia la vida que ha construido allí junto a su familia. Este detalle, aparentemente menor, habla del profundo cambio en sus prioridades, que han pasado de centrarse únicamente en el poder a dar importancia a su rol como esposo, padre y protector.
