Riley despierta del coma con una obsesión: vengar los asesinatos de su esposo e hija. Frustrada porque el sistema judicial defiende a los asesinos, Riley se convierte en una luchadora implacable embarcada en una cruzada violenta.
Desde “Nico” hasta “Búsqueda implacable”, este género de películas comparten una formula por demás gastada, si a eso se le agrega la mediocre dirección que en esta ocasión tuvo Pierre Morel (Búsqueda Implacable, Distrito 13, En La Mira), queda esta lamentable entrega que, además es una serie de clichés mal hechos llegando al punto de lo burdo e inverosímil.
La trama es básica, una mujer busca venganza después de que matan a su familia y a ella la dan por muerta. Bajo este argumento empieza una serie de acontecimientos trillados, de mal gusto y plagado de estereotipos raciales en contra de las minorías, que termina con un resultado predecible, incoherente y soso.
Lo que puede apenas salvar el filme es la esperada reaparición de Jennifer Garner (Elektra, Daredevil, Draft Day (Decisión Final)) quien ofrece una excelente actuación y merecía una película mejor donde pudiera lucir. La fotografía se siente extraña, intentando meter matices de comic y lo único que logra es marear al espectador. El sountrack es básico y cumple su función.
Simplemente un filme hecho para ser entretenido y apagar el cerebro, disfrutar golpes y balazos sin esperar más.
